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Los hilos, lanas, cordones, tiras de juguetes o gomas del pelo son especialmente peligrosos en gatos, aunque también pueden ser ingeridos por perros.
Son cuerpos extraños lineales. Un extremo puede quedar atrapado bajo la lengua o en el estómago mientras el resto avanza por el intestino. El movimiento intestinal puede provocar que las asas intestinales se plieguen y aumentar el riesgo de lesiones o perforaciones.
Importante: si ves un hilo saliendo por la boca o el ano de tu mascota, no tires de él. Acude a un veterinario para que pueda valorar la situación.
Los perros pueden sentirse atraídos por calcetines, ropa interior, paños u otros tejidos, especialmente cuando tienen olores familiares.
La tela no puede digerirse y, dependiendo de su tamaño y de dónde quede atrapada, puede provocar una obstrucción gastrointestinal.
Si sospechas que tu perro ha ingerido un calcetín u otra prenda, es recomendable consultar con un veterinario aunque inicialmente parezca encontrarse bien.
Los objetos pequeños de silicona, goma, espuma o látex pueden resultar atractivos para algunos perros, especialmente por su textura.
Dependiendo de su tamaño y forma, pueden quedar atrapados en el tracto digestivo y provocar una obstrucción.
Además, algunos materiales no se identifican fácilmente mediante una radiografía convencional, por lo que pueden ser necesarias otras pruebas de diagnóstico.
Los huesos de frutas como melocotón, ciruela o albaricoque pueden terminar en el estómago de un perro después de cogerlos del suelo, de la basura o de restos de comida.
Su tamaño y forma pueden favorecer que queden atrapados y provoquen una obstrucción intestinal. Además, algunos huesos de fruta contienen compuestos que pueden liberar sustancias tóxicas si se rompen o mastican.
Por eso, los restos de fruta y sus huesos deben mantenerse fuera de su alcance.
El corazón o zuro de la mazorca no es digerible y puede causar problemas cuando un perro lo ingiere.
Su tamaño y forma pueden hacer que quede atrapado en el aparato digestivo y provoque una obstrucción.
Por este motivo, nunca debemos dejar los restos de una mazorca al alcance de nuestra mascota, aunque haya terminado de comerse los granos de maíz.
Si no has visto a tu mascota ingerir un objeto, algunos signos pueden hacer sospechar de la presencia de un cuerpo extraño.
Presta atención especialmente a:
Estos signos no siempre significan que exista una obstrucción, pero requieren valoración veterinaria cuando son intensos, persistentes o aparecen después de una posible ingestión.
Si has visto que tu mascota ha ingerido un objeto potencialmente peligroso, no esperes a que aparezcan los síntomas para consultar.
Dependiendo del objeto ingerido, provocar el vómito puede aumentar el riesgo de lesiones en el esófago o en otras zonas del aparato digestivo.
Estos remedios no garantizan que el objeto pueda avanzar y pueden dificultar la valoración o empeorar algunos problemas digestivos.
El profesional determinará qué pruebas pueden ser necesarias para localizar el cuerpo extraño y valorar el estado del animal. Según cada caso, puede ser necesario realizar una radiografía, ecografía, endoscopia o cirugía.
La prevención es fundamental para reducir el riesgo de ingestiones accidentales.
Los cuerpos extraños en mascotas pueden convertirse en una urgencia veterinaria, y actuar rápidamente puede ser importante para evitar complicaciones.
Si sospechas que tu perro o gato ha ingerido un objeto, contacta con tu clínica veterinaria y sigue sus indicaciones.