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Las almohadillas cumplen una función esencial. Ayudan a proteger las patas frente al contacto con el suelo y contribuyen a amortiguar el impacto durante los desplazamientos.
El calor, el frío, la humedad, el terreno irregular o determinadas superficies pueden afectar a la piel de las almohadillas. Por ejemplo, caminar habitualmente sobre superficies muy calientes puede provocar irritación, mientras que la sequedad puede favorecer la aparición de grietas.
Por eso, además de prestar atención a posibles heridas, es recomendable incorporar la revisión de sus patas a los cuidados habituales.
Después de salir a pasear, especialmente si habéis recorrido terrenos diferentes a los habituales, dedica unos minutos a revisar sus patas.
Comprueba que no haya:
En los perros, también es importante revisar entre los dedos, ya que pueden quedar atrapados pequeños objetos que provoquen molestias.
En el caso de los gatos, aunque no realicen paseos habitualmente, también conviene revisar sus almohadillas de vez en cuando.
Si las almohadillas están secas o ásperas, pueden necesitar cuidados adicionales.
Existen bálsamos y productos veterinarios específicos para las almohadillas que ayudan a mantener la piel en mejores condiciones. Es importante utilizar productos adecuados para animales y seguir las recomendaciones del veterinario.
Además, evita aplicar productos destinados a personas sin consultar previamente, ya que algunos ingredientes pueden no ser apropiados para perros o gatos.
El terreno y el clima pueden influir directamente en la salud de sus almohadillas.
En los días de mucho calor, intenta evitar las horas en las que el suelo alcanza temperaturas más elevadas. El asfalto y otras superficies calientes pueden causar lesiones en las almohadillas.
Del mismo modo, en terrenos con piedras, espigas, hielo u otros elementos que puedan provocar cortes o irritaciones, presta especial atención a sus patas.
La hiperqueratosis consiste en un engrosamiento excesivo de la capa de queratina de la piel. Puede afectar a las almohadillas y hacer que tengan un aspecto más grueso, duro o áspero de lo habitual.
Aunque en algunos casos puede estar relacionada con la edad o determinadas características individuales, también puede aparecer asociada a diferentes enfermedades.
Por eso, si observas un engrosamiento importante, grietas, cambios en la textura o molestias, es recomendable consultar con un profesional veterinario para determinar su causa.
No todos los cambios en las almohadillas tienen la misma importancia. Sin embargo, hay situaciones en las que es recomendable que un veterinario valore al animal.
Consulta si observas:
Una revisión permitirá identificar el origen del problema y establecer el tratamiento más adecuado si fuera necesario.
Revisar sus patas después de los paseos, mantener las almohadillas hidratadas cuando sea necesario y evitar superficies que puedan dañarlas son hábitos sencillos que pueden contribuir a mantenerlas saludables.
En Clínica Veterinaria Arcadia te ayudamos a cuidar de la salud de tu perro o gato en todas las etapas de su vida.
¿Cómo están las patitas de tu compañero hoy? Si has observado grietas, sequedad, molestias o cualquier cambio que te preocupe, consúltanos.